Un comprador propone honorarios para su escritura y elige a quién consultar. Si te eligió, te llega esto. Podés aceptar, contraofertar o declinar, y no te cobramos nada en ningún caso.
Una operación concreta: barrio, valor de la compraventa y el porcentaje de honorarios que propone el comprador. Nada más, porque nada más hace falta para decidir si te interesa.
El comprador verificó su dirección de correo antes de que el mensaje saliera. Si no confirma, no le llega a nadie.
Aceptar el porcentaje propuesto, contraofertar el tuyo, o declinar. Un clic, sin cuenta, sin registro y sin contraseña.
Declinar no tiene costo ni consecuencia, y le sirve al comprador para seguir adelante. Preferimos un "no" rápido a un silencio.
Nada. Ni comisión sobre el honorario, ni suscripción, ni destacados, ni prioridad en la lista. No hay nada que comprar acá.
No mostramos lo que cobrás, ni tu historial, ni tasa de aceptación. No te calificamos, no te rankeamos y no vendemos posiciones. El comprador ve tu nombre, tu matrícula y tu barrio — lo que ya es público en la nómina del Colegio.
Durante la consulta no te damos los datos del comprador, ni él ve los tuyos.
Si aceptás o contraofertás, recién ahí el comprador ve tus datos profesionales públicos y te escribe o te llama. La conversación sigue por fuera de acá, directamente entre ustedes. Si declinás, no se revela nada y no quedás identificado.
Salen de la nómina pública que publica el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires para consulta: nombre, matrícula, domicilio de la escribanía, teléfono y correo.
Todos los mensajes traen un enlace para dejar de recibir solicitudes. Se aplica en el acto y no hay que responder nada. Si el tema es la agenda y no el servicio, también podés pausar 3 meses y volver solo.
Escribimos a profesionales que no nos pidieron nada, y lo sabemos. Por eso cada mensaje corresponde a una operación real, no mandamos novedades ni promociones, y salir es un clic.
Dudas, reclamos o cosas que estemos haciendo mal: hola@escribanos.casa. Contesta una persona.